Statement

En el contexto de un mundo capitalista integrado (Término IWC de Guattari 1966,1989/2008), la era de la globalización se distingue por la desterritorialización … Buscamos constantemente nuestro lugar, cuando las etiquetas ya no nos hacen sentido. Estamos en un proceso de dislocación constante. Desde la fragmentación que ofrece la visualidad intentamos redefinirnos, para situarnos y construir ahora nuestro propio paisaje.

Existe una necesidad actual de re inventar y actualizar nuestra identidad; construir un territorio para afirmar quienes somos, pero un territorio, como plantea Deleuze (2014) [1], sin contornos fijos. Entonces ¿Cómo podemos habitar nuestro territorio? Finalmente, el único lugar que podemos habitar completamente es nuestro cuerpo.

Con ‘habitar’[2] , me refiero a construir, cuidar, ser, sentir mi cuerpo y su relación viva con un espacio.    Lo mido para apropiarme de él, salto en el mismo punto para insistir en mi presencia, esperando que emerja o se construya ‘algo nuevo’, un mito sobre mi propio territorio.

Me interesa explorar la idea de construir territorio en tierras de nadie, espacios liminales, a través de acciones perfomáticas. Investigo sobre la experiencia perceptual, y la implicancia del cuerpo en espacios vacíos, abandonados, (Urbanos o naturales) en los que su materialidad, forma, textura y/o escala me sugieren acciones que buscan su resonancia en el mismo espacio. (La necesidad corporal de ocupar y llenar un espacio: trazar una gran línea, dibujar un círculo, o rescatar un elemento geométrico de la estructura, para delimitar o expandir los límites del mismo y mi cuerpo)

De esta manera, a partir de la performance desarrollo ritos de pasajes (transformación); acciones que tienen el objetivo de generar un fenómeno, una experiencia real en donde la repetición de la acción, modifica mi estado físico y mental para entrar en un estado de alerta (Conciencia) que me lleva a dialogar con el espacio. En estos términos, mi trabajo adopta un carácter cosmológico que se traduce en un lenguaje espacial: la correspondencia entre la arquitectura, cuerpo humano y elementos de la naturaleza.

A partir de ahí se desencadena un proceso creativo interdisciplinar en el que utilizo diferentes medios para investigar mi experiencia en aquellos espacios.

[1] El filósofo Gilles Deleuze (2014) emplea la palabra “territorio” para referirse a la potencia particular de cada individuo: “el espacio que ocupa vivo mediante los afectos de los que es capaz.” “El territorio es devenir, se deja invadir o invade, se puebla, se desertiza” (Laurarri, 2014: 5-6)  El cuerpo ocupa un espacio sin contornos fijos, que se encuentra en constante movimiento determinado por la fuerza vital de cada cual. Bajo este principio existen elementos que limitan o expanden ese ‘territorio’. Cada cuerpo busca ampliar su territorio en la medida que se abre al encuentro con aquello que le conviene.

[2] Según Heidegger “Construir (bauen) en un alemán antiguo significa originariamente habitar. La antigua palabra bauen significa que el hombre es en la medida en que habita; la palabra bauen significa al mismo tiempo abrigar y cuidar; así, cultivar (construir) una tierra de labranza (einen Acker bauen), cultivar (construir) una viña. Este construir sólo cobija el crecimiento que, por si mismo, hace madurar sus frutos” (Martin Heidegger, Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, España 1994)


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